Cuando México juega en casa, en CDMX, hay un jugador extra que no aparece en la alineación: 2,240 metros de altura. No es superstición, es física y biología pura — y las dos caen en tu examen de admisión.
Hay una frase que se repite cada vez que la Selección juega en la Ciudad de México: "la altura los va a matar". Los comentaristas lo dicen, los aficionados lo creen, y los rivales que vienen de la costa lo sufren en los primeros 20 minutos. Pero, ¿qué hay detrás de eso? ¿Es real o es mito?
Spoiler: es totalísimamente real, y se explica con dos materias que vas a ver en tu examen de admisión — física (presión, gases y densidad) y biología (respiración y oxígeno). Vamos por partes.
La presión atmosférica es el peso del aire que tienes encima. A nivel del mar, toda la columna de atmósfera te empuja con 760 mmHg (lo que llamamos 1 atmósfera). Pero en la Ciudad de México, a unos 2,240 metros de altura, tienes muchísimo menos aire encima. Resultado: la presión baja a unos 580 mmHg.
Y aquí está la clave que conecta todo: menos presión significa también menos densidad del aire. El aire de CDMX es alrededor de un 20-25% menos denso que el de Veracruz o Cancún. Hay menos moléculas de aire en cada metro cúbico. Eso lo cambia todo: el vuelo del balón y la respiración de los jugadores.
Cuando un balón viaja por el aire, el aire lo frena. Esa fuerza se llama resistencia del aire (o arrastre), y depende directamente de la densidad del aire:
Si la densidad baja ~20-25%, la fuerza que frena al balón baja en la misma proporción. ¿La consecuencia en la cancha?
👉 Conexión con tu examen: esto es exactamente tiro parabólico (movimiento de proyectiles) con resistencia del aire, uno de los temas estrella de física en la UNAM y el IPN. Menos arrastre = trayectoria más "limpia" y mayor alcance.
Aquí viene el mito más común — y la corrección que te puede dar un acierto en el examen:
"En CDMX hay menos oxígeno en el aire." Falso. El aire sigue teniendo 21% de oxígeno, igual que en la playa. Lo que cambia no es la proporción, sino la presión: como la presión total es menor, la presión del oxígeno que entra a tus pulmones también es menor. Hay la misma proporción de O₂… pero "empuja" con menos fuerza hacia tu sangre.
Esto se llama presión parcial (lo verás como la Ley de Dalton de los gases). A nivel del mar, el oxígeno entra a tus pulmones con unos 160 mmHg de presión; en CDMX, con apenas ~122 mmHg. Por eso un jugador que no está acostumbrado:
¿Y cómo se adapta el cuerpo con el tiempo? Con aclimatación: tras semanas en altura, los riñones liberan una hormona (la eritropoyetina) que ordena producir más glóbulos rojos. Más glóbulos rojos = más hemoglobina = más oxígeno transportado por la sangre. El cuerpo, literalmente, se rediseña para la altura.
Ya tienes las dos piezas. Súmalas y entenderás por qué jugar en CDMX es un factor casa real, no folclor:
Los jugadores que entrenan y viven en altura ya están aclimatados: su sangre transporta oxígeno con eficiencia a 2,240 metros. El rival que llega del nivel del mar, no. Durante la primera media hora, su cuerpo está peleando contra la presión parcial mientras el balón, además, vuela más rápido de lo que su portero está acostumbrado.
Física + biología, jugando para el mismo equipo. Eso es lo que la estadística del partido no mete en la fórmula… pero la ciencia sí lo explica.
Este partido conecta con varios de los temas que más se repiten en los exámenes de admisión. Si entendiste la altura, entendiste:
Cinco temas distintos, un solo partido. Así es como en CONAMAT te enseñamos a estudiar: entendiendo, no memorizando. Cuando le encuentras el sentido a la física y la biología en algo que te importa, ya no se te olvida.
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Conoce la promoAsí que la próxima vez que escuches "la altura los va a matar", ya sabrás que no es exageración de comentarista: es presión parcial, densidad del aire y hemoglobina trabajando juntas. Pura ciencia de examen, jugando de local.